Barcelona y Madrid: casos de éxito inmobiliario por su crecimiento en inversión y su influencia mundial

Las dos principales ciudades españolas, Madrid y Barcelona, acumulan un motivo más para su reconocimiento mundial. El informe ‘World Cities: Mapping the Pathways to Success’, elaborado por JLL junto a la firma The Business of Cities, puntúa a ambas capitales por su atractivo para el mundo inmobiliario. En concreto, Madrid destaca por su crecimiento de la última década en términos de inversión inmobiliaria y Barcelona, como una de las siete urbes más influyentes del mundo, gracias a su estilo de vida y áreas de negocio como el 22@.

La clasificación que ha determinado JLL para el estudio distingue diez grupos de ciudades, basados en un abanico de indicadores que dibuje las dinámicas urbanas. A Barcelona la han ubicado en el grupo de ciudades influyentes, junto a Bruselas, Frankfurt, Génova, Miami, Viena y Kyoto.

La creciente reputación de Barcelona como ‘smart city’ es, en parte, lo que ha marcado esta decisión. El desarrollo del área empresarial y tecnológica 22@ ha hecho que la ciudad se haya erigido como un lugar donde tanto grandes empresas como startups han apostado por instalarse en ella. Además, JLL también destaca de Barcelona en el estudio que su atractivo turístico, como una de las ciudades europeas más visitadas al año, hace que sea de las 10 urbes preferidas para comerciales.

La previsión de JLL es que la Ciudad Condal experimente un crecimiento anual del 3,1% en las rentas de las oficinas, entre 2018 y 2021. De esa forma, sería la ciudad con mayor crecimiento de rentas de oficinas en Europa.

Madrid, una de ‘Las contrincantes’

La capital española, por su parte, ha entrado en el grupo categorizado como ‘las contrincantes’. En ese apartado se agrupan las ciudades con mejor desarrollo y poder de atracción. Madrid comparte esta categoría con Los Ángeles, Shanghái, Pekín, Ámsterdam, Chicago, San Francisco, Toronto, Sídney y Washington DC.

Los aspectos que el estudio destaca de Madrid para posicionarla con las otras urbes ‘competidoras’ es por sus sólidas infrasestructuras, su conectividad global, el número de conferencias y convenciones a nivel mundial y una reputación internacional. A su vez, JLL pone el foco en el interés para el inversor inmobiliario y vaticina para Madrid un crecimiento anual del 3,6% en las rentas de oficinas para 2018-2021.

Fuente: Idealista News

Subida de un 7,6% del alquiler en España en un año

Alquilar una vivienda nunca fue tan caro como lo es hoy. Como tampoco ha sido nunca tan lucrativo poner un piso en alquiler. Los precios siguen al alza y la rentabilidad para los inversores, también. Un 7,6% es lo que ha subido la media nacional, pero se ha rebasado el 16% en Sevilla, Tenerife o Valencia.

Los precios de la vivienda nueva y usada escalaron un 4,3% en el último trimestre de 2017, una subida demasiado marcada, según advirtieron ayer desde la Sociedad de Tasación, alcanzando un precio medio de 1.532 euros el metro cuadrado y que se ha acelerado considerablemente en apenas unos meses -en el último trimestre de 2016 subió un 0,3%- desde que el sector inmobiliario inició su recuperación en nuestro país.

La rentabilidad bruta de los alquileres también se está disparando. Ha alcanzado el 8,2% en el primer trimestre de 2018, devolviendo el ladrillo a una de las primeras posiciones, en cuanto a atractivo, como destino del ahorro de los españoles.

Madrid, con una rentabilidad del 7,46%, o Barcelona, con un 8,72%, son dos de los destinos en los que puede resultar más interesante poner una vivienda en alquiler, pero no son las ciudades en las que más está creciendo. Sevilla, Valencia y Santa Cruz de Tenerife encabezan, con mucha distancia, el ranking de este primer trimestre del año, con alzas del 17,7%, 16,7% y del 16,2%, respectivamente.

En los grandes núcleos de población, como Madrid o Barcelona, y en las zonas especialmente turísticas está teniendo un impacto creciente la irrupción de los llamados pisos turísticos que se gestionan en su mayoría a través de plataformas como Airbnb.

Fuente: El Mundo